Mi yo molón

El otro día ya le estuve dando vueltas a la idea de que “yo antes molaba”. No me refiero a que molaba por que llevara el pelo azul, tropecientos mil piercings o porque vistiera rollo años 40. Molaba porque vistiera como vistiera, me maquillara como me maquillara e hiciera lo que hiciera, estaba segura de mi misma y lo hacia sin importarme lo que pensaran los demás.

Ahora mismo, intento pasar desapercibida. Ya no me arreglo tanto como antes, ya no pongo cuidado en la ropa ni me involucro en las cosas que hago. Todo me da un poco igual, paso muchas tardes durmiendo y pocas cosas de provecho hago, la verdad.

Hace unos días se me ocurrió empezar a rebuscar en el baúl de los recuerdos, y aún estando la posibilidad de reencontrarme con “fósiles emocionales” (Dorothy, aunque ya no hablemos, siempre te llevaré en mi), decidí empezar a buscar entre las fotos del pasado ese “yo molón” que tanto ansío recuperar.

Me di cuenta de que he pasado por miles de etapas, la kinki de barrio que se pasaba el día en los banquitos con su pandilla, la gordita empollona de gafitas adorable y redondita, la pin up segura de sus curvas y así un sinfín de personajes más. En todas las etapas había una cosa común: pesara 58kg o 78kg en mis ojos había una seguridad abrumadora. Me vestia bien aun teniendo unos kilos de más y casi todos los días me maquillaba para salir de casa. Puede parecer una tontería, pero creo que en una chica es muy importante estos detalles.

Con este ejercicio estoy intentado encontrar en qué punto perdí a mi yo molón. No sé muy bien cuando ni porqué. Pero ya no está. Y quiero recuperarlo!

Hasta ahora siempre me comparaba con personas que se proponían cosas y las lograban. Sigo infinidad de cuentas en Instagram de chicas que se han propuesto estar sanas y comer bien y lo han conseguido. Pero todos sabemos que las comparaciones son odiosas… Pero esta vez es diferente. Me comparo conmigo misma hace unos años. Si yo pude ser de esa forma, ¿porqué no voy a poder volver a serlo?

No voy a permitir que mi yo interior vuelva a decirme: Oye, tu antes molabas!

 

Recuperando mi yo molón…..

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Un poco más de mi…

Sé que esto se va un poco de la temática del Blog, pero sois muchas las que me habéis animado por IG y me gustaría compartir con vosotras un poco más de mi. Además, si alguna de las palabras que voy a decir sirve para dar un empujón a alguien que esté viviendo una situación difícil, me daré por satisfecha.

Ya alguna vez dejé caer más o menos lo que me pasa, pero hoy lo voy a contar todo (modo rollo ON, danger danger, escapad mientras podáis!!)

Es un rollo esto de no tener el autoestima donde toca. Hace que nos comportemos de una manera diferente y que permitamos según qué cosas a ciertas personas. Una de las cosas que me ha dado la inseguridad es que soy una persona dependiente. Aparentemente no, la verdad, desde pequeña iba y venia a todas partes y he sido bastante resuelta, pero por dentro no es así. Por desgracia, eso ha hecho que me aferrara mucho a mis parejas, tanto que cuando acabó la última entré en un círculo destructivo conmigo misma.

Yo ya era bastante antisocial. No tengo amigos, no os voy a engañar. Tengo algunos conocidos, pero me cuesta mucho mantener una amistad. Al final todos me decepcionan o se aprovechan de mi, así que no tengo amigos y así seguro que no sufro. Como mi relación era a distancia, eso hizo que me encerrara aún más en mi misma y en las cuatro paredes de mi habitación y mi única ventana al mundo real era él.

Él.

Me da miedo hasta recordar como era estar con él porque me ha repercutido tanto aun hoy que no sé si podré aguantarlo.

No era mala persona. Era frío y objetivo. Todo lo contrario a mi. Hubo muchas idas y venidas en el tiempo que estuvimos juntos. Y cuando se acabó definitivamente ya era tarde para mi. Ya había entrado en esto y aunque él ya no estuviera, yo ya estaba jodida para algún tiempo.

Él no era especialmente guapo. Ni de cara ni de cuerpo. No se cuidaba aunque era de constitución delgada, por eso podía comer sin engordar. En cambio yo respiro y engordo, qué le vamos a hacer! Total, que a él le gustaban las Barbies, y aunque él no ofrecía nada como para exigir eso, pues yo me obsesioné con ser una Barbie Malibú. Pero todo no fue tontería mía eh, también tuvo que ver que él me dijo textualmente que si yo engordaba, me dejaba.

En fin. Ha pasado algo más de un año y medio. Todo este tiempo he ido a terapia y me he estado medicando aunque conseguí dejarlo hace unos cuantos meses. Mi cuadro clínico era “bulimia nerviosa” cosa que nunca he creído ya que nunca he tenido un aspecto enfermizo ni de extrema delgadez, pero no creo que fuera muy sano pasar un mes entero a base de café (única y exclusivamente) y luego pasarme 3 días comiendo todo lo que se me pusiera por delante.

Y ahora estoy aquí. Tengo muchos motivos para ser feliz pero sigo sin encontrarme a gusto en mi piel. Peso 20kg más de cuando estuve con él pero cuando pesaba 58kg seguía viéndome gorda, así que tampoco hay mucha diferencia.

Una y otra vez me digo: “este lunes empiezo”, “esta vez es la definitiva”, “si yo me lo curro, yo puedo”. Pero luego vienen las mierdas, los problemas, los agobios y esa impulsividad que me corroe por dentro y hace que no pueda controlar nada y acabe con todo lo que se me ponga por delante.

Me da pena que ahora mismo yo esté aquí, escribiendo esto y sufriendo porque no puedo arreglar las heridas que me causó mientras él es feliz con su nueva Barbie Malibú. Él seguramente no piense nunca en mi y yo cada día maldigo el día en que me aferré a él como si fuera lo único en este mundo, porque más allá de las enfermedades físicas que he tenido gracias a él, está este sentimiento de inferioridad que por mucho que intento apartarlo, se mantiene contra todo y pese a todo al frente de mi persona.

Daría lo que fuera por poder valorar lo que tengo. Mi familia, mi pareja, mis gatos, mi vida.

Mi vida…

He perdido tanto tiempo y sigo haciéndolo que me resquebraja lo poco entero que queda dentro de mí.

Siento tanta impotencia por haber dejado que destruyeran todo lo que me formaba que ahora ya no sé bien que tengo que hacer ni como soy en realidad. Estoy esperando un aliento que me devuelva la respiración y me de fuerzas para ser yo misma y continuar con mi vida.

Pero no llega.

Él…

Él ha borrado todo lo que había de mi en este mundo y ahora no sé cómo volver a empezar.

 

Pero hay que volver a empezar.